martes, 13 de noviembre de 2007

UNA MIRADA ATRÁS....hace 24 años


El Nani, así era como se conocía a Santiago Corella, un joven delincuente de poca monta, natural de Guadalajara. Fue detenido el 12 de noviembre de 1983 por la policía y desde entonces nada más se ha vuelto a saber de él. Su historia ha sido incluso llevada al cine.

España vivía en un contexto de continuos robos y delincuencia, tras el triunfo en las elecciones del Partido Socialista, el nuevo Ministro del Interior reitera que no pueden seguir cometiéndose robos a joyerías sin encontrar a los ladrones ni recuperar el botín.

En este asunto representó un papel clave el joyero santanderino Venero, que “supuestamente” pasaba información a Corella para la comisión de atracos, actuaba como comprador de los objetos robados y era a la vez confidente de la Policía.

Venero le encargó al Nani el atraco de una joyería madrileña llamada “Payber”, en el que fue asesinado su propietario, sin embargo Santiago Corella no estaba muy decidido y en el último momento se echó atrás, haciendo otros el trabajo. La policía fue a por el Nani sin dudarlo en ningún momento. Este fue detenido, y llevado al calabozo, donde fue sometido a diferentes vejaciones. Sin embargo no podía decirles dónde se encontraba el botín porque no lo sabía.

La policía fue tan violenta con él que acabó muriendo. Después, estos mismos agentes manipularon los registros, ocultaron el cadáver y fingieron que se les había escapado cuando lo trasladaban a localizar un zulo con armas.

Su familia no se quedó de brazos cruzados y luchó porque la verdad saliera a la luz. Además contó con la persistencia de Andrés Martínez Arrieta, el juez instructor, y la colaboración de la Guardia Civil. Al final los culpables fueron llevados a juicio casi cinco años más tarde.

La historia de El Nani es una historia sin precedentes, ya que salió a la luz toda una trama de corrupción y de mafia policial que finalmente tuvo que rendir cuentas ante la justicia.

Según informa TVE en su web este es hoy en día un caso cerrado, el crimen ha prescrito y los policías han cumplido condena, y aunque apareciera el cadáver, no se les podría volver a juzgar, porque ya fueron castigados con las penas máximas que la ley prevé en caso de homicidio.

Este desafortunado hecho pasó a la historia de los españoles por ser el desaparecido de la democracia, y porque por primera vez la policía se sentó en el mismo banco que los acusados.

Las fuentes que he consultado han sido varias, continuamente en la redacción de este artículo, prefiero nombrarlas ahora en vez de hacer interrupciones durante el desarrollo del mismo: TVE, El Mundo, El País y Libertad Digital.


No hay comentarios: